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Scrivener

Mi favorita

El entorno de escritura favorito de novelistas, guionistas y académicos para gestionar proyectos largos y complejos.

Pago único $49 Mac · $19.99 iOS
Disponible en
Mac iPhone iPad

Lo mejor

  • Gestión de proyectos largos sin igual (capítulos, escenas, partes)
  • Tablero de corcho virtual para estructurar antes de escribir
  • Panel de referencias para tener personajes y notas a la vista
  • Compilación flexible para exportar a Word, ePub o PDF

A mejorar

  • Curva de aprendizaje pronunciada al principio
  • La interfaz no ha envejecido especialmente bien
  • La sincronización con iOS requiere Dropbox o iCloud configurado manualmente

Análisis completo

Scrivener lleva más de quince años siendo el estándar de referencia para escritores de proyectos largos, y con razón: ninguna otra herramienta entiende mejor cómo trabaja un escritor que construye algo grande.

La idea central es que un libro no es un documento Word largo. Es un conjunto de escenas, capítulos, fragmentos que se reorganizan, se descartan y se recuperan. Scrivener trata tu proyecto exactamente así: como piezas que puedes mover libremente.

El binder o cuaderno

La herramienta que mejor explica Scrivener es su binder: la barra lateral desde la que organizas todo el proyecto. Ahí puedes dividir el contenido en partes, capítulos, secciones o escenas, reordenarlo arrastrando y soltando, y decidir qué piezas van o no a la versión final.

Ese binder no sirve solo para el manuscrito. También puedes guardar investigación, notas, ideas sueltas, perfiles de personajes, localizaciones o documentos de referencia dentro del mismo proyecto. Esa mezcla de escritura y material de apoyo es una de sus mayores ventajas frente a un procesador de texto clásico.

Editor e inspector

El editor es relativamente familiar si vienes de Word o Pages, pero Scrivener separa claramente escritura y maquetación final. Puedes redactar con la tipografía, tamaño y espaciado que más cómodos te resulten, y decidir el formato definitivo al exportar.

En el lateral derecho entra en juego el inspector, una de las partes más potentes de la app. Desde ahí puedes añadir sinopsis, notas, etiquetas, estados, marcadores, comentarios, metadatos e instantáneas de seguridad para congelar una versión de un texto antes de tocarla.

Vistas de trabajo

Una de las características más queridas es el Corkboard: una vista de fichas virtuales donde cada escena o capítulo es una tarjeta que puedes mover, colorear y anotar. Perfecta para planificar antes de escribir o para ver el arco narrativo de un vistazo.

Además del tablero de corcho, Scrivener incluye vista de esquema para entender la jerarquía del manuscrito con más detalle y un modo combinado para leer varias secciones seguidas como si fueran un documento continuo. También permite abrir paneles de edición duales, algo muy útil para escribir en un lado mientras consultas material de referencia en el otro.

Compilación: el paso a publicación

Scrivener puede exportar tu manuscrito a docenas de formatos: Word para tu editor, ePub para distribuir directamente, PDF para imprimir. Las plantillas de compilación cubren los estándares del sector editorial (fuente Courier 12pt, márgenes de manuscrito, numeración de páginas).

La contrapartida es que esa compilación tiene curva de aprendizaje. Es potentísima, pero al principio impone más que en otras apps de escritura. Aun así, esa complejidad es precisamente lo que la hace tan valiosa cuando pasas de escribir a publicar.

Lo mejor y lo peor

Lo mejor de Scrivener es que está pensada por gente que entiende cómo se construye un proyecto largo. Hay cuidado por el detalle en cosas como los backups, las instantáneas, la organización por metadatos o la posibilidad de trabajar desde iOS además de Mac.

Lo peor es que asusta al principio. Tiene más herramientas de las que mucha gente necesita y no intenta ocultarlo. Si solo vas a escribir textos cortos o un documento sencillo, puede resultar excesiva.

Para quién es

Es la herramienta ideal para novelistas, guionistas, académicos, creadores de cursos y cualquiera que trabaje en proyectos de escritura largos o con mucha investigación detrás. Para textos cortos o ensayos simples, puede ser excesiva. Para el escritor serio, sigue siendo una de las mejores opciones que hay.

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